Convivir en la selva con los niños del Albergue de Chaskawasi-Manu ha sido una experiencia inolvidable… desde el primer día me acogieron y me hicieron sentir como en mi casa.

El gran trabajo que hacen las responsables del albergue con las familias nativas del amazonas me hizo ver lo importante que es que existan proyectos de este tipo. 
Haber podido compartir vivencias con los niños de allí aunque fuesen unas pocas semanas, ha sido todo un regalo…
Recomiendo a todo el mundo a que participe como voluntario en ese maravilloso entorno de Perú, a que conozca a los niños y sus historias, a que contribuya con su granito de arena a enriquecer sus vidas…
Gracias por la gran experiencia a las responsables, a los voluntarios, a los habitantes de Salvación, y sobre todo a los niños del albergue!
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Alba González, 29 años

Desde que llegué al albergue Chaskawasi la experiencia fué maravillosa. Salí de mi casa con la idea de aportar todo lo posible al proyecto a través de mi voluntariado y me encontré con un grupo humano a cargo del albergue valiosísimo y totalmente entregado a la labor que allí realiza. 

Desde el primer día me hizo sentir como uno más. El lugar donde se encuentra el albergue (en plena selva) y los niños que allí viven hicieron que cada día de voluntariado fuera toda una experiencia. Desde dar una clase de matemáticas hasta aprender a leer con los más pequeños, pasando por recolectar frutos del huerto o jugar a un montón de juegos. Fue un voluntariado magnífico, 100% recomendable.

Una experiencia genial. Los niños son lo mejor del proyecto y la convivencia con ellos en las clases y en los juegos es maravillosa, ha sido un voluntariado lleno de risas y de momentos inolvidables. Se aprende mucho de ellos y de la realidad que allí viven, totalmente diferente a la realidad en la que yo crecí. Una experiencia que sin duda repetiría y recomendaría a cualquier persona que quiera hacer voluntariado. El entorno en el que está el proyecto y el día a día con estos niños que viven durante el curso alejados de sus familias hace que te sientas como uno más en la pequeña familia que forma este albergue.

Javier Navas, Madrid, 28 años